BLANCO....
Esta tarde me pidieron que escribiera algo sobre un color, y bueno, despues de pensar un poco elegí el blanco.
Blanco..., no es tal vez el que más me guste, pero esta mañana al cruzar la calle, algo blanco resaltaba contra el cordón, medio cubierto por algunas de las ultimas hojas arrancadas de los árboles por este invierno que se empeña en no querer irse.
Después de unos pasos, regrese y recogí aquello, que aun permanecía blanco, limpio, como no queriendo contaminarse por el barro sobre el que había caído.
Era un pequeñísimo guante tejido de bebe, lo apreté en mi puño e inconscientemente lo lleve a mi mejilla y sentí la tibieza de esa lana suave.
Un sentimiento calido, como ese guante se apodero de mi, y comencé a imaginarme como seria la manecilla a la que lo cubrió, pequeña, regordeta, hecha para ser besada....
y mas luego en que mano puede llegar a convertirse...
en la mano extendida a un amigo, en una mano acariciando al amante, en la que empuña un pincel plasmado sueños sobre una tela, en el puño de un dictador o la que empuña un arma.
Al abrir mas tarde esta pantalla, transportadora de mensajes, encontré el de Don reclamando por Fernanda.
A poca distancia, cerca mío esta el pequeño guante blanco, que tanta ternura despertó en mi y se me hace imposible pensar que las manos que se apoderaron de Fernanda, fueran alguna vez pequeñas y suaves ...
Stella
Blanco..., no es tal vez el que más me guste, pero esta mañana al cruzar la calle, algo blanco resaltaba contra el cordón, medio cubierto por algunas de las ultimas hojas arrancadas de los árboles por este invierno que se empeña en no querer irse.
Después de unos pasos, regrese y recogí aquello, que aun permanecía blanco, limpio, como no queriendo contaminarse por el barro sobre el que había caído.
Era un pequeñísimo guante tejido de bebe, lo apreté en mi puño e inconscientemente lo lleve a mi mejilla y sentí la tibieza de esa lana suave.
Un sentimiento calido, como ese guante se apodero de mi, y comencé a imaginarme como seria la manecilla a la que lo cubrió, pequeña, regordeta, hecha para ser besada....
y mas luego en que mano puede llegar a convertirse...
en la mano extendida a un amigo, en una mano acariciando al amante, en la que empuña un pincel plasmado sueños sobre una tela, en el puño de un dictador o la que empuña un arma.
Al abrir mas tarde esta pantalla, transportadora de mensajes, encontré el de Don reclamando por Fernanda.
A poca distancia, cerca mío esta el pequeño guante blanco, que tanta ternura despertó en mi y se me hace imposible pensar que las manos que se apoderaron de Fernanda, fueran alguna vez pequeñas y suaves ...
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