Los unos y los otros

Cuentos y relatos de ficción,anecdotas familiares. De todo un poco, algunos amigos tamién han colaborado... por eso lo de "Los unos y los otros"

Monday, December 22, 2008

पासो पोर एल ग्लेन ECCO

Afuera plena primavera. Por la ventanilla abierta del auto penetraba un aire cálido y saturado con sus perfumes. Adentro, seis jóvenes que aun conservaban algo de su no tan lejana adolescencia. Tres y tres, tres parejas. Todos hablábamos al mismo tiempo, reíamos con las bromas., hacíamos chanzas. Íbamos de de jarana al Glen Eco, parque de diversiones cerca de Washington.
El auto era el de ustedes o mejor el de tu padre, ya que tú eras quien manejaba. Yo iba a delante sentada en el medio, muy cerca de ti. A mi derecha Bibi. Atrás Dora, Raúl y Frank. Y de pronto sentí como en segundos mi vida cambiaba. Sí, fueron solo segundos pero no los olvide nunca.
Estábamos con el auto detenido y fue cuando tú afirmaste, mirándome sonriente, aquella negativa, - …pero Stellita no ¿cierto? –
Mientras lo decías, apoyaste tu mano derecha sobre mi pierna izquierda que casi rozaba tu cuerpo. Yo sentí que me paralizaba. Nunca nadie y menos un hombre, había puesto un dedo sobre mi. Quede muda ante la situación, cuando un segundo y suave apretón de tu mano pedía mi atención, ¿Verdad que tú no lo harás? – preguntabas.
Mentiría si ahora dijera de qué estábamos hablando. Solo recuerdo el calor que como un rayo recorrió mi cuerpo, ante ese gesto tuyo sin malicia que se me antojó, junto a tus palabras, un signo de posesión. Éramos muy jóvenes los dos y ya sin decírnoslo, nos queríamos. Fue allí cuando sentí como se me escapaba el alma y penetrando en tu cuerpo a través de tus dedos, se hacía una con la tuya. Ya nadie podría separarnos.
Desde ese momento sentí, aun sin saberlo claramente, que con ese gesto cálido, casto, inconscientemente tal vez de tu parte, que nunca podría ser de otro hombre. Eras el único al que amaría siempre, aun sin saberlo entonces, toda mi vida.

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