Los unos y los otros

Cuentos y relatos de ficción,anecdotas familiares. De todo un poco, algunos amigos tamién han colaborado... por eso lo de "Los unos y los otros"

Tuesday, March 11, 2008

JUGANDO CON LOS RECUERDOS

El Jubileo del Año 2000 estaba en el horizonte de la Ciudad Santa y ésta había desaparecido tras andamios y telas, esos con los que habitualmente Italia cubre a los monumentos en reparación, solo que ahora era toda Roma la que se hallaba en esa situación.
No solo los monumentos, fuentes, estatuas, sino que también los edificios.
Yo que me jactaba ante mi nuera de conocer Roma como la palma de mi mano, me perdí varias veces al no reconocer el lugar,(bueno eso no es raro en mi, ya que me pierdo dentro de mi propia casa)
¡ Que “acertada estar en el Trastevere” ¡ - nos dijimos.
Los andamios se multiplicaban a cada paso y las obras públicas aceleraban sus trabajos, para estar listos y dar comienzo en poco tiempo a un programa de festejos que dejaría sin habla y apabullados, a los miles de turistas que se esperaba, llegasen a la Ciudad Eterna durante el Año Santo del 2000.
Según los diarios, el ayuntamiento regido por el célebre sindaco Rutelli, tenia en pie de guerra a los obreros, que dicho sea de paso, jamás vi uno, para dejar boquiabierto al mundo entero, Se trataba de rehacer a marcha forzada, el maquillaje de la capital, y devolverle el esplendor de tiempos pasados.
Muchas eran las bromas que los diarios le hacían a Rutelli, asegurando que hasta pensaba programar en el Coliseo un espectáculo de gladiadores y un par de leones devorando a cristianos. Virtuales, por supuesto.
Fue una estadía complicada, ya que a cada rato cambiaban sin previo aviso, las paradas de los micros.
Una tarde, mientras estábamos sentadas descansando frente a un capuccino, a la vera de la plaza de Campo de’ Fiore, la figura de otro Capuccino llamo mi atención, Giordano Bruno, que con la cabeza baja y su brazos cruzados dentro de las mangas de su habito, parecía meditar sobre su nueva aparición, el próximo año, que como dice la leyenda, lo hará puntualmente...
No pude con mi genio y le pregunte a Piero, simpático amigo ya de otras tardes a su bar, qué había de cierto sobre el fantasma de la plaza.
Según nos contó nuestro “cameriere”, en febrero del año 1900, el espectro de Giordano Bruno hizo acto de presencia en la plaza donde fuera quemado por la Inquisición, el 17 de febrero del 1600, bajo acusación de “herético impenitente, pertinaz y obstinado”. Pero la historia le ha dedicado otro lema, el de “paladín de la libertad”. Espíritu libre hasta la sepultura, la noticia causo sensación en la Roma de ese entonces, y los estudiosos de la época establecieron que la aparición era una forma de agradecer el homenaje a su memoria.
Algunos habitantes de la plaza de Campo de’ Fiori están convencidos de que se trataba del mismo fraile que se apareció también en el 1700 y el 1800. No hay documento que lo confirme. Pero de todas formas, esa es una creencia admitida por los vecinos, y esperan que puntualmente aparezca en el 2000.
Estas anécdotas son parte del encanto y por lo que adoro Roma, y no pude dejar de pensar si el alcalde Rutelli, no correrá el riesgo de encontrárselo entre tanto turista.
Mientras terminaba mi café, mirando la negra silueta del dominico, recordé los versos que Rafael Alberti dedicara a Campo de’ Fiori y que terminara casi proféticamente:

Campo de’ Fiore, campo de las flores
repartidor de todos los colores
gracia, requiebro, luz algarabía.

como el más vivo rey de los mercados
sobre tus vivos fuegos ya apagados
arde Giordano Bruno todavía…

Stella

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