Los unos y los otros

Cuentos y relatos de ficción,anecdotas familiares. De todo un poco, algunos amigos tamién han colaborado... por eso lo de "Los unos y los otros"

Sunday, February 17, 2008

EL SOBRE LACRADO

Cuento redactado entre: Consuelo, Rocío y Stella

Después de leer la carta no tenía ánimo para seguir abriendo paquetes. Aun faltaba el regalo de Gustavo, sin embargo y mientras se lamentaba de haber leído aquella carta antes que se fueran sus invitados, y hacia a un lado el regalo con su ostentoso moño, decidió que viajaría la mañana siguiente a París, no sólo a despedirse de su padre, a quien posiblemente no volvería a ver, sino fundamentalmente a conocer Franco.Gustavo intentó en vano volver a dar el buen ánimo que la cena había tenido; recogió los platos y se dispuso a traer el postre y algunas copas para tomar el Chianti que habían traído Elena y Luis. Tomaron el vino recordando aquel viaje que hacia tres años habían hecho los cuatro a Asís. Sin embargo Eliana permaneció como ausente el resto de la velada, con una congelada sonrisa displicente en sus labios.Esa noche no pudo dormir. Y no precisamente por la inevitable tristeza de pensar que finalmente su padre se iría pronto - lo que luego de los últimos tres años de agudos dolores y agresivos tratamiento podía tal vez ser un alivio -. Se preguntaba si Franco sentiría esa noche los mismos nervios que ella sentía ante la expectativa del encuentro. Se levantó aún antes de que el despertador sonara. Organizó rápidamente su viaje, dejando pendientes en el trabajo y la casa. Gustavo había insistido en acompañarla, pero ella rechazo rotundamente la propuesta una y otra vez. Un viaje de dos mil cincuenta kilómetros en tren, para llegar finalmente a la estación de París donde la esperaría Franco. Poco sabia de Franco: que a los dieciséis años y cuando aun le faltaba un año para terminar sus estudios, con un bolso al hombro y había viajado a Argentina en busca de nuevas aventuras, y desde entonces vivía en Bariloche, donde se había instalado con un restaurante donde, parecía le iba muy bien. Su madre antes de morir le había mostrado una foto, en la que se lo veía aun niño, cuando tenía doce años. Parecía un chico normal. Sin embargo Eliana siempre se había rehusado a conocerlo, mas aun a aceptar era su medio hermano, refiriéndose a él como "el hijo de papá". Cuando algunos meses atrás se pegaron aquel susto, Franco debió volar de urgencia a París de donde no se había movido aún ante las reiteradas internaciones de su padre. Sabía Eliana que había sido él quien había tomado el teléfono la última vez que llamo a su padre, sin embargo no se saludaron.Se despidió de Gustavo en la estación con un beso en la mejilla y lagrimas en los ojos. El le recordó una y otra vez cuanto la amaba y le pidió le llamara seguido, aun cuando suponía seria él quien debería llamar una y otra vez. Desde la muerte de su madre había quedado Eliana sumida en una profunda depresión, que apenas había comenzado a tratar hace un mes atrás. Le costaba disfrutar como antes los fines de semana en la finca, las salidas al teatro y a cenar que antes disfrutaba tanto. La falta de motivación había pasado a ser constante en su vida, y Gustavo no se cansaba de buscar ocasiones para hacerla sonreír y verla brillar como antes. Durante el largo viaje en vano intentó leer esa novela de Kundera que había empezado hacia nueve meses, el mismo fin de semana del accidente de su madre. Al abrir el libro encontró una nota de Gustavo. "No te olvides ni por un minuto cuanto te adoro". Los ojos se le llenaron de lágrimas, y sintió cómo se le anudaba la garganta. La abrupta aparición de una empleada del bar que pasaba con un carro ofreciendo café y coca cola la distrajo por un segundo de su angustia. Intentó volver al libro pero advirtió que poco recordaba del argumento y hasta de sus personajes. Se distrajo mirando por la ventana. El deshielo parecía querer alimentar malintencionadamente aun más su tristeza. Volvió a pensar en Franco. Lo imaginó algo hippie, con ojotas y una camisa sin planchar, su barba crecida. Se sorprendió en la estación cuando un hombre de buen aspecto la saludó. Le confesó entonces Eliana haberlo imaginado bastante mas desalineado. Franco sonrío ...ante el comentario de su medio hermana e inclinándoselevemente la beso en la mejilla, para luego hacerse cargo de su maleta.Mientras se dirigían hacia el estacionamiento cercano a la estación, le dijo que no la esperaba tan pronto. Hicieron en silencio el resto del trayecto hasta el auto. Era un BMW modelo no muy nuevo pero impecable.Al colocar su maleta en el asiento trasero, Eliana vio un libro, LaIdentidad de Kundera, y sin querer su corazón dio un salto. Ya sentados uno junto al otro siempre en silencio, iban como esperando que el otro rompiera el silencio. Finalmente lo hizo ella preguntándole si le gustaba Kundera. -Algunas cosas - dijo él, haciendo una mueca. Como leyéndole el pensamiento, Franco le dijo que se alojaría en su casa, por eso no le había reservadohotel ya que de esa manera ella podría usar su coche cuando fuera necesario.La casa resulto ser un moderno y bien puesto departamento. Franco fue una sorpresa agradable, en varios sentidos. Al abrir la puerta un hermoso gato siamés de ojos celestes, saltó literalmente a los brazos de Franco haciéndole perder el equilibrio, cosa que provocó la risa de ambos. Por lo avanzado de la hora, acordaron ir juntos a la mañana siguiente a ver a su padre. Ya en su dormitorio comenzó a sentirse tranquila y distendida, optimista a pesar de todo lo que había venido pensando en el tren. Al mirar por la ventana le asombro ver la copa de un enorme pino.

Cuantos años tendría ese árbol? se pregunto Eliana con melancolía al pensar en su padre, quien, aunque anciano como el pino había ahora perdido la fortaleza y verdor de vida, en cambio el , el pino, se erguía solemne , imperturbable por las tormentas. No era justo. La noche paso lenta. Los lerdos segundos se desgranaban suspendidos en un hilo de ansiedad. Quería ir a ver a su padre lo mas pronto posible. Cuando Eliana se levanto aun estaba oscuro, deambulo casi a tientas por el departamento hasta llegar a la cocina, preparo un café fuerte, como le gustaba, mientras el gato la observaba curioso, guardando cierta distancia. Ella lo atrajo aun mas cerca al ponerse en cuclillas, a su altura. En ese momento apareció Franco en el marco de la puerta , desde su posición Eliana solo podía ver sus piernas velludas y sus pantuflas colocadas en el pie incorrecto. Eliana soltó una carcajada. Franco se sintió de momento incomodo al no saber de que se reía su medio hermana, pero cuando Eliana le explico, los dos volvieron a reír. Era una risa cómplice . Nunca se había reído así Franco, con nadie. Camino a la clínica la conversación que empezó con las formalidades del como dormiste, que frió hace etc. se fue tornado un poco mas seria cuando Eliana pregunto por su padre. Quería saber la verdad. Franco, buscando las palabras menos dolorosas para con su nueva amiga le advirtió que la prognosis no era positiva. Los ojos de Eliana se llenaron de lagrimas y Franco sintió por primera vez una ternura desconocida. Por que sentía una emoción tan fuerte si apenas conocía a Eliana? Franco prendió la radio esperando que la música tuviera un efecto calmante en su hermana, "Lessons In Love" llenaba el aire "If we lose the time before usThe future will ignore usWe should use it, we could use it, Lessons in loveLost without love"-Tu piensas que perdimos ese tiempo en que no nos conocimos? Pregunto Eliana, secándose las lagrimas con un pañuelo bordado que había sido de su madre. -Quizás, pero vamos a usar el futuro , respondió Franco sonriendo. La clínica estaba en las afueras de la ciudad y al parecer un accidente de transito bloqueaba la ruta que Franco solía tomar. Sacando un mapa mal doblado ,Franco le pidió a Eliana que buscara una ruta alternativa. Eliana sonrió, sintiendo una comodidad inexplicable, eran un "equipo" ella y el. Su dedo seguía con rapidez la ruta sobre el mapa y sus ojos buscaban con seriedad una salida , de repente Eliana soltó una carcajada y Franco, un poco confundido la miro con interés..-Mira! Mira aquí! Mira lo que dice, decía y reía Eliana , incapaz de contener las carcajadas que de momento se convirtieron en lagrimas Franco acercando el mapa , no pudo mas que reír con ella . Allí donde su dedo marcaba había una salida llamada PIJA . Indudablemente la tomarían , si tan solo para saber porque se llamaba de esa manera. "Sortie PIJA a 5 kilometres”, decía el cartel. Hasta que llegaron a la salida Eliana y Franco se disputaban por quien descifraba con mas exactitud el significado de esa sigla. -La P definitivamente es por Paris! , decía Eliana conteniendo aun su risa.-Y la I debe ser por Interesante!, decía entre carcajadas Franco. Mientras Eliana rebuscaba un significado para la J, se fue dando cuenta de cuanto le hubiese gustado tener un hermano así , como Franco , con quien divertirse, reír , ser cómplice, confidente. El silencio se apodero de repente de los dos apagando las risas con miradas que sonreían con ternura , con comprensión. Los dos se habían dado cuenta de lo mucho que habían desperdiciado. Antes de bajar del auto, Franco con una voz emocionada y un tanto temblorosa le declaro a Eliana lo feliz que se sentía de haberla conocido y con la ternura de un hermano mayor se inclino para darle un beso en la mejilla. Olía tan bien, era un aroma no floral, un poco ácido con resabios de madera y tabaco no muy dulce. Mas tarde le preguntaría acerca de su perfume, pensó Franco.Entraron al cuarto 2009 tomados de la mano, lo que inmediatamente dibujo una enorme sonrisa en el rostro del anciano que los esperaba. Ese había sido su sueño de siempre, verlos juntos. Pero no podía negar que verlos entrar así, tan unidos fue una bella sorpresa. La visita fue corta, por ordenes del medico. Volverían al día siguiente.Esa tarde Eliana hablo con Gustavo, quien no pudo dejar de sentirse un poco celoso al escuchar los elogios de Eliana para con Franco, pero la notaba animada y eso, en si, era ya un gran paso. Por la noche, después de la cena , Franco saco del bar una botella de ron que su padre indudablemente había guardado para una ocasión especial. Esta era una se dijo Franco, mientras le leía en alta voz a su hermana la etiqueta de la botella:-"Bottled by hand and individually numbered" dijo Franco= Especial , dijo Eliana, como este encuentroVarios fueron los brindis , hasta que la madrugada los sorprendió contándose todo de lo que se habían perdido, los juguetes favoritos , los primeros amores, las mascotas, la perdida de sus madres. El sol entro por la ventana y el gato se enrosco bajo sus rayos. En el sofá, abrazados dormían Eliana y Franco. Muy pronto dos huérfanos, pero felices de saberse hermanos.
Eliana fue la primera en despertar, tal vez por la incomodidad del poco lugar que el sillón les brindaba y lentamente se desprendió de los brazos de Franco. Ya en su dormitorio miro la hora y recién amanecía Aun vestida se acostó sin abrir la cama y se arrebujo en el cálido edredón, quedándose profundamente dormida. Su sueño era placido a pesar de lo extraño de sus sueños y lo que vivía en ellos. La despertó un fuerte olor a café y el ruido del pestillo de la puerta al abrirse lentamente. Al darse cuenta y volver la cabeza, vio la cabeza de Franco asomándose y pidiéndole disculpas por despertarla, pero si hoy nos dejamos estar, dijo como dando una excusa, también, llegaremos tarde a ver a papá. Se quedó unos segundos mirándola y enseguida agrego que ya estaba el café listo. Eliana acomodo un poco sus cabellos y su ropa, pensando en bañarse y vestirse después del desayuno. El café delicioso y las croissant como las baguette, aun calientes, lo hacia aun más sabroso. Franco continuaba siendo una sorpresa a pesar de lo mucho que ya habían intimado y conocido uno del otro la noche anterior. Se sentía profunda e inexplicablemente atraída por su personalidad, tan distinta a la que siempre había imaginado.Después de visitar a su padre, habiéndose quedado todo lo que pudo con él en la clínica, salio y caminó por esas parisinas calles que tan bien conociera, cuando vivían juntos antes de que sus padres se separaran. Ella se fue a vivir con su madre y su padre quedó en Paris, yendo Franco a pasar algunas vacaciones con él para luego regresar al sur de la argentina. Solo cuando su padre enfermo Franco decidió instalarse en Paris definitivamente.Esa noche Franco la invito a cenar, era domingo pero no fueron en el auto. La llevó por calles arboladas vecinas al departamento, a un restaurante mas bien pequeño y acogedor de techo bajo con vigas de madera. A esa hora ya se lo veía casi lleno, pero él entro decidido y fue recibido por el meitre quien lo saludo amigablemente diciéndole que su mesa estaba lista. Ya en ella, hizo una selección de entradas y luego le preguntó a ella que deseaba, "lo que tú quieras" respondió con cierta ironía y Franco mirando al camarero le dijo que lo de siempre lo mismo con el vino. Finalmente se enfrento con la mirada interrogante y silenciosa de ella y le respondió con una profunda sonrisa - "las croissant de hoy también son de aquí" - dijo. Le contó que era el dueño, lo había abierto al ir a vivir a Paris con su padre y tuvo suerte de encontrar gente idónea y un buen lugar. La noche anterior hablaron tanto de ellos que eso se le pasó o no tuvo la importancia comparada con las confesiones mutuas que habían tenido. Gustavo llamo al celular de Eliana una vez mas ese día reclamando atención... cuanto mas atención reclamaba Gustavo, más la atraía Franco.A medida que pasaban los días era notorio como se agravaba el padre de Eliana y Franco, sin que por eso perdiera su lucidez. Así fue como antes de que ellos mismos tuvieran claro lo que les pasaba, Don Augusto, vio a través de sus ojos, la angustia que ambos llevaban en sus corazones.Siempre guardó en secreto y cumplió lo pactado con su primera esposa, sin estar de acuerdo con que fuera de ese modo.Tampoco comprendió nunca los celos de Eliana hacia ese medio hermano, fruto de su anterior matrimonio. Jamás acepto viajar a la Argentina con él y conocer Bariloche, - suficiente lo que viajo con mamá - le decía cuando iba a verlo a Paris.Como envuelto en una gran bruma, escucho cuando el médico le explicaba desconcertado a Franco, la incompatibilidad en los análisis para hacerle el transplante, además que ya era demasiado tarde.Cuando quedaron solos los tres, vieron como su padre sonreía y lentamente les dijo que buscaran en la caja de seguridad de su estudio, un sobre lacrado a nombre de Franco.- Tú ya conoces la clave – le dijo.Después les pidió que lo abrazaran y así tomados de las manos se fue yendo mientras les decía que no dejaran de ser felices.Una semana más tarde, Franco y Eliana abrían con curiosidad la caja de seguridad de su padre, en busca del sobre lacrado, seguramente su testamento.Con mano temblorosa y mirando a su hermana, retiró del sobre un solo papel:Su Acta de Nacimiento y....el ¡CERTIFICADO DE ADOPCIÓN!

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